Centro de Memoria Histórica del Colegio Madrid

CAMBIOS URBANOS Y CAMBIOS DE SEDE

 

En 1941, cuando el Colegio Madrid abrió sus puertas en el “primer castillo”, Mixcoac, Coyoacán y San Ángel eran aún pueblos situados en los límites meridionales de la Ciudad de México, que contaba con apenas poco más de 1 millón 750 mil habitantes. Desde un principio hubo una relación difícil de los edificios del colegio con el urbanismo de la ciudad. Al año siguiente de su fundación se adquirió el “segundo castillo” para separar los grupos de hombres y de mujeres por disposición de la Secretaría de Educación Pública (SEP). En 1958 la ampliación de vialidades, en especial la calle de Empresa y la avenida Revolución, cercenó sus terrenos, el “primer castillo” tuvo que ser derribado y el Colegio quedó dividido en tres predios separados por grandes avenidas. El plantel ya estaba plenamente dentro de la mancha urbana. Pero lo más duro vino con el entusiasmo constructivo de los años setenta, una ciudad que ya sobrepasaba los 8 millones 800 mil habitantes y que ya había conurbado a los pueblos del sur de la Ciudad. La construcción del metro y los ejes viales amenazaron definitivamente los viejos edificios del Madrid; era cuestión de tiempo.

En 1978, cuando era inminente la expropiación de sus predios, la Asamblea de Asociados y la Junta de Gobierno del Colegio Madrid empezaron a buscar un nuevo domicilio, y volvieron a mirar al sur de la ciudad. La dirección elegida fue Puente 224, en la Colonia Ejidos de Huipulco, delegación Tlalpan. Siete hectáreas en una zona de muy reciente urbanización y donde aún se cultivaban milpas y se criaban animales de granja. Sin embargo, la zona estaba muy bien comunicada con el Periférico Sur, el Viaducto Tlalpan y las avenidas Miramontes y Prolongación de División del Norte.

La sensación de pérdida al abandonar los viejos edificios de Mixcoac fue muy dura para una comunidad que llevaba 38 años en su antigua casa. La nostalgia y las historias de el “Castillo” siguen estando en nuestra memoria.

El curso 1979‐1980 ya inició en las nuevas instalaciones de Tlalpan, mucho más grandes y funcionales: dos edificios de un piso en el preescolar; cuatro de dos pisos en la primaria y cuatro más, de tres pisos, para la secundaria, así como dos edificios de tres pisos para la preparatoria; el edificio de dirección general y biblioteca, los grandes patios y explanadas, las canchas de básquet y volibol y ¡la cancha de futbol!

Poco a poco los nuevos edificios se fueron habitando; al principio eran salones amplios pero fríos; árboles recién plantados y patios sin los ecos de la historia y la pátina del tiempo. Todavía se escuchaban los martillazos y los taladros acabando de habilitar los nuevos espacios mientras los chicos tomaban sus primeras clases. En 1984 se construyen la Unidad Cultural y en 1989 el Gimnasio, excelentes espacios que impulsan las actividades culturales y deportivas tan significativas en el Colegio Madrid. El temblor de 1985 afecta los edificios, pero pronto las instalaciones se recuperan en todo su esplendor y con mucha mayor seguridad.

Los árboles han crecido y los espacios de memoria han aparecido poco a poco: el mural de Belkin, el jardín García Lorca, la calle de Dulcinea, el mapa de La Mancha, el caracol y el madroño, la Paloma de preescolar, el mural de CCH. Los nuevos edificios son el escenario de los más recientes 42 años; fuertes y resistentes como es la comunidad del Colegio Madrid desde siempre.

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