Centro de Memoria Histórica del Colegio Madrid

SALAS HISTÓRICAS CRONOLÓGICAS

EL TRABAJO ACADÉMICO

 

La pandemia puso a prueba la capacidad del Colegio Madrid para reinventarse en muy poco tiempo. Los docentes tuvieron que transformar sus clases y adaptarlas al formato en línea, aprendiendo y enseñando simultáneamente en condiciones inéditas. No se trataba únicamente de trasladar los contenidos al mundo digital, sino de rediseñar la enseñanza para mantener el interés, la motivación y los aprendizajes de las alumnas y los alumnos.

Desde preescolar hasta bachillerato, se desarrollaron proyectos de investigación, debates virtuales, dinámicas lúdicas en línea y actividades colaborativas a distancia. Fue necesario innovar con el uso de videos, plataformas digitales, recursos interactivos y estrategias propias de la clase invertida. Cada sesión era un desafío, pero también una oportunidad para fortalecer la creatividad pedagógica y reafirmar el compromiso de las y los maestros con sus estudiantes.

El personal de apoyo técnico fue igualmente esencial. Gracias a su trabajo, se sostuvo la conectividad, se resolvieron problemas de acceso y se acompañó a la comunidad en el uso de plataformas digitales. Sin su intervención, el esfuerzo docente habría sido insostenible.

Sin embargo, la enseñanza en línea evidenció y amplificó desigualdades. Algunos estudiantes contaban con dispositivos modernos y buena conexión a internet, mientras que otros compartían la computadora familiar, se conectaban desde un celular o dependían de datos móviles limitados. La brecha tecnológica obligó al Colegio a mirar de cerca cada caso, acompañar con flexibilidad y ajustar expectativas de acuerdo con las realidades familiares.

También aparecieron dinámicas nuevas: madres y padres que intervenían de manera directa en las clases, interrumpiendo o alterando la dinámica del grupo; o familias que, desde su propia preocupación, buscaban influir en los procesos pedagógicos en tiempo real. Estas situaciones obligaron a reflexionar sobre los límites, los roles y la corresponsabilidad educativa en un contexto absolutamente inédito.

En medio de todo esto, los docentes y orientadores asumieron el compromiso de acompañar a cada estudiante y a cada familia. Se promovió un trato cercano, comprensivo y humano, que reconocía el cansancio, las dificultades emocionales, la ansiedad y la incertidumbre que la pandemia trajo consigo. El seguimiento personalizado permitió sostener no solo los aprendizajes académicos, sino también el bienestar socioemocional de la comunidad.

 

Todos los derechos reservados Centro de Memoria Histórica Colegio Madrid