SALAS PEDAGÓGICAS
DE PREPA A CCH
Hacía el año de 1995, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) anunció que sus sistemas educativos de educación media superior: La escuela nacional preparatoria (ENP) y El Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) habían revisado y cambiado sus currículos y sus programas de acuerdo con los tiempos de finales del siglo XX. Fue en entonces cuando el Colegio Madrid decidió hacer un estudio a fondo de los nuevos planes para ver cuál de estos se acercaba o empataba mejor con los ideales de esta institución.
De esta manera, cada área disciplinar se dio a la tarea de estudiar y opinar sobre los cambios que se llevarían al interior del Colegio. Finalmente, y después de muchas deliberaciones, juntas, encuentros y estudios de campo, la asamblea y la junta de gobierno del Colegio se decidió por hacer una transformación significativa: Cambiar del sistema de la EPN a CCH, básicamente porque este se adecuaba a los principios e ideas educativas del Colegio Madrid. 1998 fue el año de la génesis de la primera generación con este nuevo sistema.
En el área de Lengua y Literatura fue un cambio abrupto, pero muy trabajado. Desaparecieron las materias vinculadas con la historia de la literatura (Literaturas hispánicas, Literatura Universal y Literatura Mexicana) para dar paso al Taller de Lectura, Redacción e Iniciación a la Investigación Documental, asignatura que se lleva los primeros 4 semestres del bachillerato.
Y se decidió que para los últimos semestres se impartirían ya sea la asignatura de Lectura y Análisis de Textos Literarios o Taller de Comunicación.
Sin embargo, aunque al principio esta metamorfosis parecía una pérdida de contenidos importantes, rápidamente encontramos las virtudes de este cambio. Tanto el Taller como las materias de los últimos semestres, buscan el desarrollo constante de las cuatro habilidades de la lengua: leer, escribir, oír y hablar, sin dejar de lado los aprendizajes literarios. Así que logramos unir en un programa los aprendizajes oficiales con nuestra forma personal de ver el mundo. Además, el Taller con 6 horas a la semana, nos permite realmente que los estudiantes en clase desarrollen las habilidades lingüísticas necesarias para la vida, sin olvidar la importancia de la lectura, de la poesía, de la literatura y sus dimensiones éticas, políticas y sociales.
Fieles a la idea de que se aprende haciendo a través del aprendizaje significativo, los últimos semestres se trabajan con proyectos que dan cuenta del desarrollo de sus habilidades; son la cereza del pastel.
Ahora, a 27 años de ese cambio, podemos decir que fue una buena decisión. A leer, escribir, oír y hablar se aprende “haciendo” y es eso precisamente, lo que los docentes de esta área, comprometidos con el aprendizaje social y significativo hemos estado haciendo desde entonces. Estamos convencidos que la enseñanza y aprendizaje de la lengua materna y su literatura es fundamental para fomentar el pensamiento crítico, leer el mundo, hacer mejores ciudadanos y personas con capacidad de diálogo y apreciación estética.
